La empresa cazatesoros norteamericana Odyssey Marine Exploration Inc. agotó el plazo de un mes que el juez de Tampa le había dado para decir el nombre del barco de cuyo pecio extrajeron el año pasado un tesoro de medio millón de monedas. En lugar de hacerlo, el cofundador de la sociedad Odyssey, Greg Stemm, lanzó un nuevo bote de humo para despistar. Este tesoro fue presentado en Mayo del año pasado en Tampa recién llegado en un Boeing fletado por la propia compañía para un transporte nocturno desde Gibraltar.
Los únicos datos ciertos respecto al barco expoliado por los cazatesoros es que su cargamento eran monedas españolas y que no estaba situado en aguas internacionales. Odyssey reconoció el primer dato en las licencias de exportación expedidas para la primera parte del tesoro, que las autoridades británicas de Gibraltar, el 10 de abril de 2007, especificaron que exportaba 10.092 escudos y reales españoles. El segundo dato se deduce del registro realizado el día anterior en el juzgado de Tampa, donde dice que los restos del barco están 100 millas al oeste del Estrecho de Gibraltar (“Gibralter”, sic). Al darse cuenta de que a esa distancia no se puede trabajar sin permiso de los países ribereños —pues la Convención del Mar reconoce una zona económica exclusiva de 200 millas—, en la segunda licencia de exportación, expedida en Gibraltar el 14 de mayo, el representante de Odyssey, Aladar Nesser, afirmó que el pecio está “180 millas náuticas al oeste de Gibraltar”.
Odyssey puede haber exportado el tesoro de un único pecio, encontrado en una fecha precisa, el 30 de marzo de 2007, y ese pecio podría ser el de la fragata «Nuestra Señora de las Mercedes», hundida en 1804 en combate con los marinos ingleses frente a Cabo Santa María (Portugal). Sin embargo, los expertos consideran más probable que el Cisne Negro recopile un conjunto de expolios realizados a lo largo de nueve años de presencia de los barcos de Odyssey ante la costa española. Las fotos recopiladas por el satélite Ais Live, que registra diariamente la actividad marítima y portuaría de la zona de el Estrecho, confirman esta teoría, pues es el único barco de la compañía capacitado para las labores es el Odyssey Explorer, de 76 metros de eslora. Esta nave controla el robot submarino Zeus / Hércules, el mismo que inspeccionó el Titanic y, según las fotos-satélite de sus salidas estuvo operando siempre entre la zona de el estrecho de Gibraltar y el Mar de Alborán.
Otro dato es una imagen tomada en el aeropuerto de Gibraltar por un operario durante la carga del tesoro del Odyssey en un avión con destino a Tampa, muestra un real de a 8 de Carlos III, por lo que el caudal extraído del pecio por la empresa americana sería de origen español. Este detalle explicaría por qué Odyssey Marine Exploration habría manipulado las fotos que entregó a la agencia Associated Press, con el fin de borrar el perfil del Monarca español.
De confirmarse esta teoría, y siguiendo los sorprendentes datos del diario de movimientos del puerto de Gibraltar, la empresa de cazatesoros habría actuado con la implicación del Gobierno Británico, y habría cometido un delito de expolio al patrimonio nacional.
La pretensión de haber extraído el Cisne Negro en aguas internacionales es una burda mentira que Odyssey jamás sospechó que fuera a ser examinada con lupa. La primera anotación de 100 millas en Tampa no precisa que sean náuticas, y suena a una mecánica aplicación del límite de 100 millas terrestres —statute miles, 160 kilómetros— aceptado por EEUU, que no ha firmado la Convención del Mar. La segunda, con 180 millas náuticas, no sale de la zona económica exclusiva —que, aún sin reconocer, EEUU suele respetar—. Puede ser que Aladar Nesser, ex oficial de la Armada norteamericana, tuviera reparos en añadir hasta un centenar de millas más; pero siempre podrá decir que le hablaron de 207 millas, pensó que eran terrestres, y que como buen marino hizo la conversión a 180 millas náuticas, aunque resulta que al final van a ser 207 millas náuticas para quedar fuera de la zona económica exclusiva.
El 12 de marzo, el juez Mark A. Pizzo instó a las partes a llegar a un acuerdo extrajudicial, pues de continuar el pleito “no dudará en imponer sanciones”. Mientras que a los cazatesoros les dio un mes para identificar el pecio, a España le dio hasta el 9 de mayo para presentar alegaciones. Pizzo denegó la petición de Odyssey para declarar a puerta cerrada, aunque les dio la posibilidad de señalar qué datos en concreto querían mantener en secreto. Odyssey no utilizó esta posibilidad, ni presentó lo que le pedía el juez. A cambio, Greg Stemm lanzó el viernes 11 de Abril un nuevo bote de humo, declarando a El País que si el barco es la fragata Nuestra Señora de las Mercedes, entregará parte del tesoro, cuyo valor cifra en 500 millones de dólares, a los descendientes de la tripulación: Stemm no dice al juez qué barco es, pero pretende admitir derechos de descendientes, distryendo así la atención respecto al más importante compromiso válido, el firmado en 2001 por el presidente Clinton, por el que EEUU y España reconocen mutuamente la propiedad de los barcos hundidos que hubieran servido a ambos Estados. Si el barco es la Mercedes, o cualquier otro con una carga destinada al Gobierno español de la época, el tesoro no es para los descendientes, sino para el Estado.
Aunque tarde, ya están en Tampa tres expertos españoles que estudiarán el tesoro para ver de qué barco puede ser: Rafael Azuar, presidente del Consejo Nacional de Patrimonio y director del Museo de Arqueología Submarina y Centro de Investigaciones Subacuáticas de Cartagena (a partir de junio Museo Nacional de Arqueología Submarina - ARQUA); Carmen Alfaro, directora del gabinete de Numismática y Medallística del Museo Nacional de Arqueología, y Elisa del Cabo, subdirectora adjunta de la dirección general de Patrimonio, del Ministerio de Cultura. La solución, antes del 9 de Mayo. Entretanto la empresa Odyssey Marine Exploration comercializa en una página web específica las monedas del Black Swan o Cisne Negro.
En ella aparece un párrafo introductorio hablando del descubrimiento de un pecio de la época colonial situado en algún lugar del Atlántico también Odyssey se jacta del “mayor tesoro en monedas recuperado en toda la historia”. Lo cierto es que a la empresa no le faltan medios técnicos y científicos para competir con el Gobierno de España, que, aunque empieza a ponerse al día, aún se encuentra desfasado en la protección su patrimonio sumergido, uno de los más importantes del mundo.

Hello The Blue Planet Corporation, i’m very interested about odyssey marine and what happens in spain with the company but my spanish is not very good, can you put it in english please? it would be great. Thanks.